Nací en 1989 y mi afición por los cuchillos apenas 10 años después, cuando forjé el primero de ellos a partir de una cubeta de bolillero de acero 52100. Más allá de los resultados de aquel primer intento, puedo decir que me signó y marcó un rumbo.
Soy tercera generación de metalúrgicos, nací y vivo en un pequeño pueblo rural de la Pcia de Buenos Aires, San Emilio. Es aquí donde recibí mi educación primaria y de mis padres los valores morales, espirituales y sentido de familia.
Cursé varios años de Ingeniería Industrial en Junín y Olavarría, que me dieron una base técnica adecuada para los subsiguientes estudios de metalurgia.
No obstante, en lo que se refiere a la forja de cuchillos, prefiero considerarme un autodidacta.
Mi espíritu perfeccionista y mi curiosidad, junto a la pasión cuchillera, me llevaron a contactarme con destacados profesionales que me guiaron con total desinterés, indicándome el camino correcto para la elaboración de mis cuchillos.
Actualmente los hago de todo tipo y según los gustos de quienes me los encargan, empleando en general aceros K100, K110, K720, etc.

     

De a poco me fui equipando, realizando mis propias herramientas y construyendo el horno para el caldeado, contando asimismo con otras adquiridas, incluyendo otro horno para completar los tratamientos térmicos.
Hace unos años conocí al legendario Acero de Damasco y quedé prendado de él. Quizás el misterio de su lejano origen o el ostracismo en el que se mantuvo por mil años, unido a su legendaria fama, me resultaron irresistibles. Este acero al que un prestigioso escritor describió como: “. . . Una  estrecha hoja , sin el brillo de las espadas de los francos; antes bien, era de un color azul mate marcada por diez millones de líneas serpenteantes…”,  me cautivó y de allí en más me comprometió en la reproducción, a través de métodos modernos, de hojas de Acero de Damasco que presentaran las condiciones de retención de filo y tenacidad, que las hicieron legendarias y que constituyen mi actual especialidad. Las encabo en materiales diversos que incluyen maderas exóticas pero siempre bajo la premisa de su funcionalidad.
Pretendo que mis cuchillos sean usados y den el resultado que de ellos se espera, es mi mejor recompensa.
Para facilitar esto siempre estoy dispuesto al  asesoramiento de mis clientes sobre la mejor forma de mantenimiento y afilado.